Domiciano
Contexto Histórico y Biografía
Tito Flavio Domiciano (51 – 96 d.C.), hijo menor de Vespasiano y hermano de Tito, rigió el Imperio durante quince años tras la temprana muerte de este último. Administrador meticuloso y celoso guardián de las tradiciones morales y religiosas romanas, Domiciano reforzó sustancialmente la economía aumentando el valor y pureza del denario, emprendió una vasta reconstrucción de Roma tras el incendio del año 80 d.C., y consolidó las defensas fronterizas del Limes germano y británico. Sin embargo, su inclinación absolutista, exigiendo ser tratado como 'Señor y Dios' (Dominus et Deus), y su permanente desconfianza hacia la nobleza senatorial desataron sangrientas purgas en sus últimos años. Murió asesinado en su palacio imperial víctima de una conspiración en la que participaron miembros de su corte, libertos y su propia esposa Domicia Longina, decretando el Senado la damnatio memoriae sobre su nombre.
Relaciones Personales
Familiares: Hijo menor de Vespasiano y de Domitila; hermano y sucesor de Tito; tío de Julia Titi y esposo de la emperatriz Domicia Longina. Amigos y aliados: El brillante general Cneo Julio Agrícola (conquistador de Britania), el poeta Marcial y juristas y consejeros imperiales como el futuro emperador Nerva y el general Trajano. Enemigos y rivales: El rey dacio Decébalo, el gobernador sublevado en Germania Superior Lucio Antonio Saturnino (89 d.C.), la oposición estoica del Senado y la conjura palaciega del año 96 d.C. (en la que participaron su chambelán Partenio y Estéfano, con el conocimiento de Domicia).
Emisiones Numismáticas y Tipología
A nivel numismático, Domiciano devolvió al denario una ley de plata extraordinaria (cercana al 98%), que no se repetía desde los tiempos de Augusto. En sus monedas se aprecia una soberbia calidad de grabado, mostrando su rostro con mandíbula prominente y expresión enérgica. Es singularmente devoto de la diosa Minerva, su protectora personal, quien protagoniza la inmensa mayoría de sus reversos en cuatro actitudes canónicas: arrojando la jabalina, con escudo y lanza, combatiendo sobre una proa de nave o sosteniendo el rayo y la lechuza.